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El primer día que vinieron, nos hablaron de progreso... 
midieron nuestras tierras
y no dijimos nada...

El segundo día que vinieron, allanaron nuestras moradas... 
expulsaron a nuestros hijos
y no dijimos nada...

El tercer día estaba cubierto todo de agua 
y por no haber dicho nada 
nunca podremos hacer algo

¿Vamos a dejar que esto ocurra otra vez?

Una víctima de desalojo

 

 

 

LA PRESA ZAPOTILLO, UN DELITO DE “NECIA” HUMANIDAD.

 

Claudia Gómez Godoy

Colectivo COA

 

Una vez mas, en nombre del desarrollo, tres pueblos se encuentran amenazados de muerte, tres pueblos de los Altos de Jalisco: Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Pueblos tranquilos y que hasta hace unos meses vivían en paz están siendo amenazados, hostigados y humillados por el gobierno federal y estatal que pretenden imponer a toda costa la construcción de una presa de almacenamiento de agua, llamada “Presa Zapotillo”, que traerá como consecuencia la inundación de estos tres poblados.

 

Desde que se anunció el proyecto de construcción de la presa, la gente de esa región no ha vivido en paz, al principio porque las autoridades del agua negaron constantemente la existencia del proyecto y después, una vez aceptada la pretendida obra, porque las autoridades federales y estatales no han dejado de hostigar a los habitantes y dueños de predios de las zonas afectadas; con diversas estrategias como son: reuniones amañadas con pobladores, intimidación  casa por casa, organización de grandes fiestas y comilonas -donde se ofrece cerveza a cambio de escrituras- el convencimiento de algunos pobladores que sirven de intermediarios del gobierno, llamadas telefónicas a las casas de los hijos ausentes o migrantes -independientemente de dónde se encuentren: Guadalajara, Monterrey o Estados Unidos-, volantes que dejan debajo de las puertas, spots de radio, y un largo etcétera.

 

La respuesta mayoritaria de los pobladores es siempre la misma: “no queremos su presa”, “háganla en otro lado”, “no nos negamos a compartir el agua del río, pero no nos inunden”, “déjennos vivir en paz”, y esta negativa se la han hecho saber a las autoridades por todos los medios que les ha sido posible, reuniones, cartas, marchas, mítines, caravanas, volantes, conferencias de prensa, movilizaciones pacíficas al sitio donde se está construyendo la presa, al congreso del estado, a las presidencias municipales, a las oficinas de la CONAGUA, del INAH, de la CEAJ, del Gobierno del Estado.

La respuesta de las autoridades ha sido siempre la misma, la presa se va ha hacer porque no hay otra opción, amenazando a los pobladores, que si no venden por las buenas su tierra y aceptan la reubicación, entonces vendrá la expropiación, que tanto César Coll Carabias de la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEAS), como José Luis Luege Tamargo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) anuncian, como quien habla del diluvio universal, de un destino irreparable, y dicen que si llega la expropiación pagarán menos, que los que voluntariamente vendan.

El 20 de noviembre de 2008, la CONAGUA, lanzó la Convocatoria Pública Internacional para la Licitación de la Obra, sin cumplir muchos de los requisitos que por ley debe cubrir para la edificación de este tipo de obras:

  • no se cuenta con Manifestación de Impacto Ambiental, ni la correspondiente Autorización de Impacto Ambiental para la cortina de 105 metros.
  •  no existe autorización del Municipio de Cañadas de Obregón para el cambio de uso de suelo.
  •  no hay autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia para la reubicación del templo y lugares sagrados.
  •  los pobladores no han sido consultados, ni informados debidamente del proyecto.
  • no se cuenta con su anuencia.
  • no hay decreto de expropiación de ninguna de las tierras afectadas.

 

Mas allá de las irregularidades administrativas, la presa en sí y el desalojo forzoso del que serían víctimas los pobladores, son una violación a su derecho a ser pueblos, en menoscabo de una serie de derechos individuales y colectivos que se verán mermados por la construcción de la presa y el desplazamiento de cientos de pobladores que tienen su vida, su cultura, sus manifestaciones religiosas, sus costumbres y su identidad ligadas directamente al territorio que se les está arrebatando.

 

En respuesta a las múltiples violaciones a los derechos fundamentales, el movimiento de resistencia ha iniciado también acciones jurídicas con la interposición de juicios de amparo, juicios de nulidad administrativa, quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, comunicaciones ante el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en búsqueda de la protección de sus derechos individuales y colectivos (como son el derecho a la propiedad, el derecho a un medio ambiente sano, el derecho a la vivienda, el derecho a la salud, el derecho a la vida, el derecho a la alimentación, el derecho a la tierra, el derecho a la información, el derecho a la consulta, el derecho al desarrollo, el derecho a la paz), derechos que deben ser resguardados en igualdad, bajo los principios de indivisibilidad e interdependencia reconocidos por la legislación internacional de derechos humanos.

 

Está en juego la idea de desarrollo, para algunos puede parecer normal, oportuno y necesario desaparecer tres pueblos con una historia que data desde el siglo VI -con una capilla que este año conmemora los 250 años de su construcción- para abastecer de agua a la Ciudad de León, Guanajuato sólo por 25 años, que es la vida útil de esta presa y acueducto, con lo cuál se favorece fundamentalmente a la agroindustria de León, a las empresas zapateras y los ranchos de grandes agroindustriales: como el señor Usabiaga, el señor Fox y sus hijos los Sahagún. El argumento del gobierno es que hay una afectación a algunos pobladores pero que el beneficio público es mayor, sin embargo, la realidad es otra, hay un beneficio privado a las empresas constructoras, potabilizadoras, zapateras y agroindustriales y un perjuicio total y colectivo a pueblos que tienen todo el derecho de seguir viviendo; además del daño ambiental que de manera irreparable, afecta a la Cuenca del Río Verde y del Río Santiago y de todo el ecosistema de los Altos de Jalisco.

 

Temacapulín es un pueblo que tiene gran potencial turístico, es visitado por pobladores de toda la región de los Altos, por sus balneario de aguas termales,  lugares para acampar cerca del río, su Basílica dedicada a Nuestra Señora de los Remedios y el Cristo de la Peñita (una formación natural de piedra, considerado milagroso en la región) y es principalmente famoso por sus fiestas patronales de enero, en las que cada día los “hijos ausentes” -como llaman a los que han inmigrado- regresan a su pueblo a ofrecer música, bandas, comidas, juegos pirotécnicos, como una forma constante de volver a la tierra que los vio nacer, donde viven sus viejos y en donde esperan poder regresar algún día.

 

Este año la presencia de los hijos ausentes o migrantes quiso ser aprovechada por las Comisión Estatal del Agua de Jalisco quien lanzó una campaña de radio invitando a los pobladores de Temacapulín para que acudieran a una oficina en el Municipio de Yahualica a escuchar su oferta de compra-venta, anunciando que contaban con una bolsa de 30 millones de pesos. La propuesta llevó a la gente del pueblo a la risa y a las autoridades al fracaso, pues lograron convencer sólo a dos propietarios quienes se llevaron 5 millones. El enojo de las autoridades estatales del agua no se ha hecho esperar y han lanzado una nueva amenaza a los habitantes de Temacapulín: o venden o les vamos a expropiar, criminalizando a los integrantes del Comité Salvemos Temacapulín, diciendo que son agitadores, que quieren desestabilizar el pueblo, que buscan la confrontación y que están asesorados por gente externa y extranjera.

 

El desprecio que las autoridades federales y estatales del agua tiene por la gente es aterrador. En enero de 2008 el Gerente Regional del Organismo de Cuenca de la CONAGUA, Raúl Antonio Iglesias Benítez, ante la oposición de los pobladores, declaró: “se salen o se ahogan, les vamos a comprar lanchas y salvavidas para que no se preocupen”. Se le ha pedido a la población que presente alternativas técnicas para la solución de los problemas de agua de la región, cuando es el gobierno quien debería de estar buscándolas, pues tienen los recursos,  los medios y la obligación de hacerlo. Desde su saber, los pueblos del mundo saben que las grandes represas, no son la solución a los problemas de agua, no pueden considerarse una alternativa sustentable de energía renovable, terminan contaminando y matando los ríos, como toda agua estancada. En los países de Europa e incluso en Estados Unidos ya no se construyen este tipo de presas y las que se han construido, las están desmantelando a un costo muy alto.

 

Este enero de 2009, la fiesta se vivió de la nostalgia a la resistencia, de la rabia a la alegría, de la desesperanza al ánimo; la gente no tiene idea de lo que viene, pero saben que no se van a dejar, algunos han decidido que esperarán el agua, mientras seguirán buscando alguien que los quiera escuchar. En la asamblea de pobladores de Temacapulín, junto con los Comités de Salvemos Temaca de Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal, Los Ángeles, San Francisco, Tijuana, todos los hijos de Temaca, ausentes y presentes, ratificaron su rechazo a la presa y su voluntad de seguir en pie de lucha, contra lo que ellos mismo llamaron UN DELITO DE “NECIA” HUMANIDAD.

 

A todos nos debería preocupar, que este gobierno siga pisoteando los derechos de los que menos tienen, imponiendo a toda costa una presa que es ecológicamente inviable, económicamente insostenible, técnicamente errónea y socialmente deplorable, obra que pagaremos todos con nuestros impuestos sin que se nos haya consultado, borrando del mapa tres pueblos con toda su historia, biodiversidad y riqueza cultural para favorecer a unos cuantos empresarios que tendrán la concesión de la obra por 25 años, si logramos que haya quien escuche el grito de los temacapulinenses, en cualquier parte del mundo, entonces de seguro, que la Presa Zapotillo, no pasará.

 

Viene

 

 

APUNTE HISTÓRICO SOBRE TEMACAPULIN Y ACACICO Y SU POSIBLE MUERTE POR LA PRESA DEL ZAPOTILLO

 Por Licenciado en Archivonomía ENBA-SEP, Mario Gómez Mata cronista laguense y director del Archivo Histórico Municipal del H. Ayuntamiento 2007-2009.

El escritor y ex gobernador de Jalisco Agustín Yáñez parecía presagiar la actual amenaza que se cierne sobre las antiguas repúblicas de indios de Acacico y Temacapulin con la construcción de la presa del Zapotillo sobre el cauce del contaminado río Verde en su obra literaria “Por las tierras de Nueva Galicia” escrita en 1975, en la que expresaba:

“Cuál crimen, qué sangre, qué maldición pesa sobre este villorrio. ¡Con razón el Cristo mira tanto a Temaca”.

 Añade el autor de la conocida obra literaria “Al filo del Agua”, lo que parece una profecía de ver a Temaca inmóvil y yerta bajo las aguas: “Entré a la iglesia, no tiene puertas.

Vieja de tierra está. Con canas de polvo vive. En las tablas del sagrario pastan rebaños de polilla.

La lámpara se quebró: al cabo nadie la encendía. Y el “niño chiquito”, con miedo, se fue del soto de polilla. Pueblo ahogado. Ni una cantina, ni un tendejón.

Ventanas y puertas decrépitas. La iglesia tullida, ¿Había alguna campana? Muda y paralítica será. ¿Habrá perros? Del fogón, cansados, nadie los apartará. ¡Con razón el Cristo mira tanto a Temaca!”(1).

 Temacapulin, barrio de los baños de aguas termales de las voces aztecas “tema”, bañarse y “calpulli” casa, sala grande, barrio,(2) (aunque hay otro significado que la describe como lugar de los 21 ojos de agua termales) es un poblado de raíces prehispánicas que perteneció a la confederación de los tecuexes, indígenas que ocuparon la mayor parte de lo que ahora se conoce como Altos de Jalisco desde Acatic hasta Xalostotitlán donde colindaron al norte con los cuachichiles una parcialidad de los chichimecas. Acacico, localidad perteneciente actualmente al municipio de Mexticacán, que pudiera traducirse como lugar de las cañas de las voces náhuatl “acatl”, caña y “co”, locativo lugar de,(3) también fue un lugar habitado por la raza tecuexe.

Todavía no hay precisión en la llegada de los tecuexes a la meseta alteña pero las últimas investigaciones arqueológicas parecen apuntar que vinieron bajando del norte del país hasta asentarse en la meseta alteña hacia el noveno o décimo siglo de la era cristiana. Lo cierto es que los propios indígenas tecuexes por ejemplo del poblado prehispánico tecuexe de Cuautla hoy San Miguel el Alto, señalaban en una información de 1695 que sus viejos les habían indicado que hasta Xalostotitlán, llegaba la frontera de guerra tecuexe con los cuachichiles hacia la parte norte.(4)

Las crónicas históricas registran que hacia 1164 a pesar de ser enemigos tribales, formaron una triple alianza los tecuexes con los cuachichiles y los zacatecos para enfrentar exitosamente la invasión azteca en la formidable batalla de Xalostotitlán donde lograron vencer a los mexicanos que detuvieron su avance en los pueblos tecuexes despojándolos solamente de Teocaltiche.

Así llegaron los españoles hacia 1530 con las tropas de Nuño de Guzmán, encomendando al capitán Pedro Almíndez Chirinos que explorase las regiones de Teocaltiche y Acatic, hasta Comanja; Chirinos con 50 hombres a caballo, 300 a pie y 500 tarascos y tlaxcaltecas; partió el mes de agosto de 1530 por Cuitzeo, recibiendo a su paso el vasallaje de los caciques de Juanacatlán, Tezcualtitán, Matatlán, Acatic, Temacapulín y posteriormente de los pueblos de los zacatecos guiado por uno de sus caudillos llamado Xiconaqui. Fueron evangelizadores franciscanos con los padres Antonio de Segovia y fray Miguel de Bolonia los que llevaron el mensaje de la religión católica a los pueblos tecuexes, zacatecos y cazcanes, que ocupaban la meseta alteña formando Repúblicas de Indios que se fueron formalizando desde el primer siglo de la conquista española el XVI en el antiguo reino de Nueva Galicia con sedes primero en Compostela y luego en Guadalajara.

Así nacieron las Repúblicas Indianas de Temacapulin y Acacico al igual que otras en la meseta alteña como Tecapatitlán, Acatic, Xalostotitlán, Mexticacán, Teocaltitán, San Gaspar, San Miguel, etc., con sus propias autoridades que renovaban cada año: Elegían su alcalde, regidor, alguacil, además de su organización religiosa llamada cofradía que servía como eje espiritual para honrar las imágenes del culto católico especialmente las que habían sido elegidas para su particular devoción.

En la relación de Teocaltiche que realiza el capitán mestizo Hernando de Gallegos,(5) hijo del fundador de Lagos Hernando de Martel, se indica que en 1585 los poblados indios ubicados en la meseta alteña eran: “este pueblo de Teucaltiche y Mechuacanejo, Huexotitlán, Ostatlán, Tlacinta (y por otro nombre San Gaspar), Mitique, San Juan, Mezcatique, Teucaltitlán, San Miguel, Xalostotitlán, Temacapuli, Tecpatitlán, Acatique, Zapotlán, Santa Fe, Zoyatitlán, Azcatlán… y mucha parte de los dichos pueblos , son en una cordillera de tierra llana que llaman la Tequexa, [refiriéndose a los pueblos tecuexes] que es diferente en lengua, los naturales de ella”(6)

Este testimonio es importante porque permite conocer que tras la colonización española y el choque indo español del Mixtón de 1541, los viejos rencores tribales prehispánicos, entre los tecuexes y cazcanes seguían latentes. La opinión del hijo del caudillo cazcán Aquano, informante cazcán del capitán Hernando de Gallegos sobre los tecuexes dibuja perfectamente el odio que todavía prevalecía entre cazcanes y tecuexes desde la incursión azteca en tierras alteñas en el siglo XII. Curiosamente estos poblados de raíces indígenas en conflicto desde tiempos prehispánicos quedaron como cercanos vecinos de los tecuexes al fundarse con cazcanes tras la Guerra del Mixtón los poblados de San Juan de los Lagos, San Gaspar, Mitic, Mezquitique y San Nicolás (que se derivó de San Gaspar) por los frailes franciscanos fray Antonio de Segovia y Miguel de Bolonia. En la relación de Nochistlán donde se precisa que antiguamente se llamaba Xic Conecan que significaba “mujer que en los cabellos tiene joyas y pedrería” se menciona la terrible mortandad que hicieron los españoles cuando sofocaron la rebelión cazcana-tecuexe en el peñol del Mixtón.

Dice el gobernador indio de Nochistlán en 1585: “Tiene este pueblo y sus sujetos, como parece por la tasación, doscientos y cincuenta y dos tributarios; y antes que se conquistaran había mas de cuatro mil indios y después de la rebelión, como se alzaron los hacían esclavos y mataron muchos y habrá ocho años poco más o menos [en 1576 de acuerdo con cronistas de la época] que de otra peste que les dio, murieron, de tres partes, las dos”(7) Sobre este dramático descenso en la población indígena víctima de asesinatos masivos en guerra y epidemias principalmente tras la llegada de los españoles, el investigador Peter Gherard expone que de 22 millones de nativos que había en 1519 solamente quedaron menos de un millón para 1620.(8) Así en la visita que el oidor de la audiencia de Nueva Galicia, Juan Dávalos y Toledo realiza en 1616 a Temacapulin que era encomienda del español Francisco Tello y tenía como corregidor al peninsular Francisco de Cepeda, se precisa cómo estaba integrada su República Indiana de Temacapulin entonces jurisdicción de Colimilla y Matatlán, por el indígena Juan Baptista, como alcalde; Francisco Hernández, regidor y alguacil Diego Hernández. Los vecinos principales eran además Pedro Colio, Alonso Agustín, Francisco Baltasar, Francisco Miguel, Martín y Miguel García.

Entre las quejas presentadas por los habitantes indígenas de Temaca ante el oidor neogallego Juan Dávalos y Toledo fueron contra su actual en 1616 y anterior corregidor por los abusos que cometían desde Guadalajara donde residían los funcionarios reales.

Así denunciaron que los hacían caminar 40 leguas de ida y retorno de Temaca a Guadalajara.- Temaca, para servir prácticamente gratis en obras que les encomendaba el corregidor actual Françisco de Çepeda quien vivía en Guadalajara y que lo mismo había hecho el anterior corregidor Rodrigo Ramirez quien les pidió además caballos e indios para que “que fuesen con el a Guadalaxara y no les pagaba cosa alguna”.(9)

En el pueblo de Acacico en ese interrogatorio que llevó a cabo en una pesquisa secreta en los poblados y villas neogallegas Juan Dávalos y Toledo en 1616, informaron que sus autoridades estaban integradas al 5 de octubre de 1616 por Miguel López, alcalde; Bartolomé García, regidor; Martín Cosme, Juan Miguel, alguacil; Miguel Román, Diego Jerónimo, Pedro Esteban, Juan Baptista y Pedro Bernabé principales vecinos.

 Los naturales de Aacacico expresaron su inconformidad contra el vicario y beneficiado de Mexticacán jurisdicción a la que hasta nuestros días pertenece Acacico, señalando que el presbítero Hernando de la Peña los maltrataba y hasta encarcelaba porque le llevaban tarde el pescado a su casa o la molendera del pueblo no llegaba temprano a realizar su labor en la estancia del vicario en Mexticacán.(10)

LOS TECUEXES Y SU RELIGIÓN PREHISPÁNICA Los tecuexes eran indios de considerable grado de civilización como lo confirman los centros ceremoniales y casas habitación que se han estudiado principalmente por el arqueólogo Felipe Brambila.

 Los tecuexes dice el notable investigador José Antonio Gutiérrez citando a fray Antonio Tello, “adoraban al sol a la luna, al fuego y a los antepasados.
A estos los divinizaron en multitud de ídolos de piedra y barro cocidos. El mejor de sus dioses eran Ixztlacateotl: dios invisible.
También adoraban al dios Teopeltzintl: dios niño a quien no le hacían sacrificios humanos, sino le ofrecían cuentas conchas, y algodón… en su cielo se cuentan igualmente Centeotl: diosa del maíz, Teocatl: dios serpiente… se le ofrendaban frutas y animales… se encuentran huellas del culto al árbol, árboles sagrados de cocas y tecos”.(11)

 Entre los tecuexes de acuerdo a lo señalado por Tello, se practicaba la poligamia y su organización social, aunque todavía es materia de investigación, estaba configurada por un cacique o tlatoani, los sacerdotes, los guerreros y los maceguales que se dedicaban a la agricultura, la alfarería y la caza, principalmente para el sustento la comunidad.

Los cultivos eran el maíz, frijol, chile, maguey, y pochotl.(12)
Dávila Garibi expone que las casas de los tecuexes eran de un solo piso, con muros de tepetate o de adobe con zoquite, techo de terrado o de zacate y puertas muy pequeñas.

Las casas de los labradores eran jacales. Su vestuario común era la tilma de algodón similar a la que se aprecia en la formidable escultura barroca en cantera de Juan Diego del siglo XVIII que apreciamos en la portada de la hermosa capilla de la Virgen de Guadalupe de Teolcaltitán.

Dávila Garibi al hablar sobre sus rituales comenta que sus bailes y danzas los hacían al compás del tepenahuaxtle y lo hacían formando círculos en donde revivían sus luchas contra tribus rivales toltecas alteñas, tarascos, y luego contra los cuachichiles y cazcanes tochos o aztecas.
También se acompañaban de instrumentos de viento como pequeños pitos que por cierto nos fue mostrado uno de ellos por don Andrés Hernández, delegado de Teocaltitán.

Las armas de los tecuexes eran similares a las de los indios del occidente mexicano, el macahuitl, el hacha de obsidiana y de pedernal, arcos y flechas principalmente.

 Nueva Galicia de 1550 levantado por órdenes del oidor Martínez de la Marcha. En la parte superior derecha se observa el peñol del Mixtón donde fueron aplastados los cazcanes encabezados por Tenamaxtle en 1541 por las tropas del virrey Antonio de Mendoza.

También en el extremo superior derecho se precisa la zona de los chichimecas, donde se fundarían poblados con cazcanes reubicados como el de San Juan de Mezquititán o Mazatitlán (hoy San Juan de los Lagos), Mitic, Mezquitic, y repoblamiento de asentamientos tecuexes como Jalostotitlán, Tlacintla o San Gaspar (de donde se desprende San Nicolás) LA EVANGELIZACIÓN.

 Al terminar la guerra del Mixtón en 1541, en Europa empezaba el cisma de la iglesia católica con la propagación de la Reforma Protestante de Martín Lutero, lo que motivó al Papa Paulo III a convocar al gran Concilio de Trento, que sería la base fundamental en las políticas y acciones de evangelización que se siguieron no solamente en España sino en sus territorios de ultramar en América.

La apertura del concilio tridentino para establecer los dogmas bajos los cuales se regiría la Iglesia Católica en el mundo inició el 22 de mayo de 1542 y su primer sesión celebrada el 13 de diciembre de 1545 para terminar hasta el año de 1563.

Los frailes franciscanos fray Antonio de Segovia y Miguel de Bolonia (responsables de la evangelización de Teocaltiche y Nochistlán y pueblos aledaños desde su convento en Juchipila) trabajaron activamente en la conversión espiritual de los indígena trasladando a cazcanes vencidos hacia la frontera con los chichimecas al norte de la meseta alteña para fundar nuevos poblados y repoblaron a los tecuexes que habían abandonado Jalostotitlán, Cuautla, Teocaltitán y otros poblados por el alzamiento del Mixtón. Sobre este punto el reconocido historiador Gutiérrez expone que “El Padre [Antonio de] Segovia fue el primero que llevó el cristianismo a los jalostotitlenses y al padre [Miguel de] Bolonia le tocó la reorganización.

 Al iniciar la reconstrucción de Jalostotitlán, lo primero que hizo fue cambiar su asiento de las barrancas del arroyo de Huachilisco, que al parecer estaba ahí antiguamente. Y lo trasladó al valle, a la vera del río. El mismo hace el trazo: para entonces los terrenos estaban dados en encomienda a Bobadilla, que había fincado su hacienda en lo más fértil y le había dado el nombre de San Salvador. Desde entonces se llamó Jalostotitlán de San Salvador.

Construyó una iglesia provisional y un pequeño hospital, en cuya capilla dejó la imagen de la Virgen de la Expectación.”(13) Así a partir de 1543 la meseta alteña vio establecer los nuevos poblados de indios cazcanes de Tlacintla (San Gaspar de los Reyes actual delegación de Jalostotitlán).

El cronista franciscano Tello señala “sacaron [los religiosos franciscanos] del pueblo de Nochistlán algunos indios [cazcanes, o rústicos aztecas que habían llegado en el siglo XII a esta región] para poblar un pueblo llamado San Gaspar, cerca de Jalostotitlán, y del origen de estos se fundaron cuatro pueblos, que son: Mitic, y este de San Juan [San Juan de Mezquititlán o Mazatitlán(14) hoy San Juan de los Lagos] que está a la orilla de un río, y Mesquitic y otros tres que hay en el beneficio”(15) Otros poblados como Temacapulin y Acacico permanecieron en sus territorios donde recibieron la evangelización de estos beneméritos frailes franciscanos.

Para fortuna de los indígenas mesoamericanos la iglesia había establecido la prohibición bajo anatema de no esclavizar a los indios afirmando que sí tenían alma y por lo tanto eran susceptibles de atraer a la religión católica. Este dogma de la Iglesia Católica permitiría salvar de la esclavitud a millones de indígenas del territorio novohispano. El 1º de julio de 1537, el Papa Paulo III declaraba que los indígenas del territorio novo hispano eran seres humanos y debían tratarse como a tales contrariando el deseo de los conquistadores que pretendían esclavizar a los americanos al igual que los africanos, argumentando que eran salvajes e incapaces de recibir la fe católica.

Paulo III exponía en el mandato que permitiría iniciar el proceso evangelizador en tierras americanas: “Pero nos, que aunque indignos en la tierra, tenemos el poder de Jesucristo… considerando que los indios como verdaderos hombres, no solo son capaces de la fe cristiana, pero (según estamos informados) la apetecen con mucho deseo… queriendo obviar los muchos trabajos e inconvenientes… con autoridad apostólica determinamos y declaramos… que los dichos indios en ninguna manera han de ser privados de su libertad y el dominio de sus bienes… que de ninguna manera han de ser esclavos… declaramos y determinamos con la misma autoridad, que han de ser llamados (los indios) a la fe de Jesucristo con la predicación y con el ejemplo de la buena y santa vida.”(16) Con la llegada de los españoles la profusión de imágenes de deidades prehispánicas labradas en barro, piedra, y otros materiales de los pueblos cazcanes, y tecuexes como Temacapulin y Acacico de la meseta ateña, pronto fueron substituidos por las múltiples imágenes de Jesucristo, la Virgen María, en sus diferentes advocaciones así como de santos, vírgenes y mártires traídas por el culto católico.

Debemos subrayar que el proceso de evangelización de estas tierras no fue solamente a cargo de los frailes franciscanos sino que tuvo en gran medida la colaboración de los propios colonizadores peninsulares quienes propagaron en estas tierras sus propias creencias y devociones particulares a determinadas imágenes católicas en carga cultural transportada desde sus ciudades y villas españolas e origen que formaron parte del proceso de inculturación de las nuevas sociedades en territorio novohispano.

El investigador Borah destaca la presencia de un mayor número de andaluces en la conquista y colonización del territorio novohispano, y son estos los que junto con los franciscanos colaboran en la transmisión a los indígenas conquistados en la meseta alteña de una intensa devoción mariana trasladando a estas tierras su fuerte devoción por las advocaciones de la Virgen María particularmente de la advocación de los franciscanos que era la Virgen de la Concepción creando cofradías, capillas-hospitales indios que tuvieron como titular esa imagen, como fue el caso de la cofradía de la Purísima Concepción en Temacapulin y de la República de Indios de Acacico que también tuvo su capilla-hospital. En Sevilla, España de donde provinieron la mayoría de los peninsulares que colonizaron la meseta alteña, por tradición la gente decía que la “Virgen María después de la Crucifixión de Cristo, vino acompañada por San Juan a pasar una temporada a Sevilla, donde dejó un recuerdo imborrable.

Y a causa de esta circunstancia o de esta creencia, el culto a la Virgen ha llegado a ser extraordinariamente fervoroso y sincero. Las gentes del pueblo se pelean por "su" Virgen, la de su barrio o cofradía, que ellos consideran como la más bella y la mejor de todas.”(17)

Es importante señalar que la evangelización de los poblados indígenas se basó en el segundo tercio del siglo XVI ya no solo en los frailes de la orden regular sino en sacerdotes del clero secular que debían dominar la lengua náhuatl marcada como oficial para la evangelización del territorio novohispano por cédula real del 19 de septiembre de 1580 por el rey Felipe II.

Esta cédula señalaba que “la inteligencia de la lengua general de los indios es el medio más necesario para la explicación y enseñanza de la doctrina cristiana y que los curas y sacerdotes les administren los sacramentos y rogaba a los prelados que no ordenen de sacerdotes ni den licencia para ello a ningún clérigo o religioso que no sepa la lengua general de los indios de su provincia”(18) Fray Diego Muñoz señala que en los hospitales de los pueblos indios anexos a sus capillas o templos, se curaban enfermos, vecinos y forasteros, se daba posada a los caminantes y se administraban los sacramentos de penitencia y extremaunción. Para el efecto en la iglesia-hospital los franciscanos instalaron altares colocando preferentemente imágenes de la Virgen María en su advocación de la Limpia Concepción elaboradas por escultores tarascos de tatzingueni o pasta de caña de maíz.

Está documentado que también en Acacico existió su capilla-hospital donde destaca una antigua pintura mural de la Virgen de Guadalupe. (19)

 Tras el segundo concilio mexicano de 1565 ya bajo la tutela del rey Felipe II, empezó el declive en el trabajo evangelizador de los frailes quienes tuvieron que dar paso al clero secular para la atención espiritual de sus queridos pueblos indios neogallegos.

En el año de 1572 según Alfredo Gutiérrez se funda la parroquia de los Tecuexes de Jalostotitlán (20) pasando a manos del clero secular el manejo de los asuntos religiosos de los poblados indígenas de esta zona límite entonces con la frontera de guerra chichimeca al norte. El notable historiador jalostotitlense José Antonio Gutiérrez por su parte indica que “¿Cuándo pasó esta feligresía [de Jalostotitlán] de manos de los franciscanos al clero secular? Se desconoce. Consta que ya en 1583 Jalostotitlán se encontraba en manos del clero secular; alrededor de los años 1580-1583 debe haber acontecido el cambio de ministros.”(21)

Por nuestra parte hemos localizado en un expediente de la Santa Inquisición que el cura beneficiado de la parroquia de los tecuexes con cabecera en Jalostotitlán, era el padre Thomás Ruiz en 1590-1592 del clero secular quien por cierto fue enjuiciado por la Santa Inquisición acusado de amancebarse o tener “mala amistad y comunicación carnal” con una española.(22)

TEMACA EN VISITAS OBISPALES EN LA EPOCA COLONIAL

En la visita del obispo de Nueva Galicia fray Felipe Galindo Chávez y Pineda (su periodo fue del 17 de enero 1695 al 17 marzo de 1702), llega al mediodía del sábado 24 de noviembre de 1696 a revisar el estado de cosas de la evangelización en pueblos alteños(23) Al revisar los libros de las cofradías presentados por sus respectivos mayordomos se incluye la del poblado indígena de Temacapulin que indica: “Pueblo de Temacapuli.

Visitó su Señoría Ilustrísima el libro de la cofradía del pueblo de Temacapuli de la feligresía de Tecpatitlán en donde quedan los decretos, convenientes y pareció Lucas Pérez prioste y Simón de Torres mayordomo.”(24)

Para diciembre de 1708 visita poblados alteños el obispo Diego Camacho y Ávila llegando a San Francisco de Tecpatitlán el 29 de noviembre de 1708 a las seis de la tarde y “visitó el día primero de diciembre la iglesia parrochial deste pueblo y las aras de los altares de dicha iglesia que por ahora es la sacristía nueva de la iglesia que se está fabricando”(25)

También otorgó licencia para decir misa en la capilla de la nueva villa para residencia de españoles de San Joseph de Moctezuma (véase este término que refleja el mestizaje cultural) que fue el sitio donde establecieron el poblado para peninsulares separado del pueblo indígena de San Francisco de Tecpatitlán. El obispo Diego Camacho en esta visita de 1708 también revisó las cuentas de las cofradías de Nuestra Señora de la Concepción de la capilla y hospital de San Francisco de Tecpatitlán; la cofradía de la Purísima Concepción del pueblo de Temacapuli y la de Nuestra Señora de la Concepción de Acatic.

El sábado 27 de enero de 1776 el benemérito obispo Fray Antonio Alcalde llegó a las 11 de la mañana a la hacienda de La Venta (hoy Valle de Guadalupe) de la jurisdicción de Jalostototitlán donde lo recibió el cura y beneficiado de este partido, el presbítero Tadeo Castor de Aguayo, trasladándose al poblado de Jalostotitlán a donde llegaron a las 4 de la tarde.(26) Ahí llegaron los directivos de la cofradía de Nuestra señora de la Purísima Concepción fundada en la iglesia y hospital del pueblo de Temacapulin cuyos fondos de componían de un sitio de ganado mayor [1,756 hectáreas) y 12 caballerías de tierra con bienes en animales de 748 reses, 136 caballos, 76 mulas, 24 burros y 24 ovejas también revisó cuentas de la cofradía de la Visitación de Nuestra Señora en la iglesia del pueblo de San Miguel el Alto, la cofradía de Nuestra Señora de la Purísima y Limpia Concepción sita y fundada en la iglesia del pueblo de San Gaspar y ordenó en su visita al templo parroquial de Jalostotitlán que se renovara el frontal del altar de Jesús Nazareno a cargo de la cofradía de mestizos y mulatos jalostotitlenses.

Renovó las licencias para las capillas de las haciendas de San José de la Llave, y de la hacienda de San Bartolomé de las cañadas. Fray Antonio Acalde además estableció capellán de planta en el pueblo de Temacapulin cuyos habitantes construían su nuevo y actual templo (dedicado ahora a la Virgen de los Remedios) con autorización para bautizos y entierros que se hacían en el atrio de su capilla-hospital. Se trata del antiguo templo que ahora está dedicado a la imagen que veneraron principalmente los españoles en la época colonial de Nuestra Señora de los Remedios que según los habitantes de Temaca fue traída por sacerdotes de San Miguel el Alto para pedir su intercesión en una epidemia y desde entonces substituyó a la Virgen de la Purísima Concepción que desde el siglo XVI veneraron los nativos de este antiguo poblado. Sin embargo la imagen de bulto de la Purísima Concepción la conservan como una joya pues fue la imagen titular de sus antepasados en muchas generaciones de los naturales de Temaca.

AL SURGIR JALISCO SUPRIMIERON REPÚBLICAS DE INDIOS

Las Repúblicas de Indios como forma de gobierno autónomo en primera instancia de los pueblos indígenas como Temacapulin y Acacico funcionó durante todo el virreinato hasta que surgió el estado de Jalisco, cuando su primer legislatura desapareció legalmente la inmensa mayoría de los ayuntamientos indígenas dejando ayuntamientos paulatinamente en los años siguientes a 1824 solo los en los pueblos con más de 1000 habitantes o capitales de cantón o departamento que para lo que fue la alcaldía mayor de Lagos.(27)

El artículo 123 de la primera constitución de Jalisco promulgada en 1824 precisa que solo habrá ayuntamientos en poblaciones de más de mil habitantes: “173.

No puede dejar de haber ayuntamiento en los pueblos que con su comarca tengan la población de mil almas á lo menos. Por circunstancias particulares puede disponer el Congreso que haya ayuntamiento en los pueblos de menor población.”(28)

La primera legislatura de Jalisco fijó que en aquellos pueblos donde quedaban desaparecidos los ayuntamientos como fue el caso de la mayoría de los poblados indígenas, se regirían políticamente por comisarías como lo describe el artículo 174: “174.

En los pueblos en que no haya ayuntamiento, nombrará su vecindario un comisario de policía y un síndico procurador, que desempeñarán las funciones que prescriba el reglamento del gobierno político de los cantones.”(29)

Asimismo el decreto No. 620 confirma la supresión de la mayoría de los cabildos de los poblados indígenas por el Congreso del Estado de Jalisco está fechado 22 de abril de 1835 emitido por el gobernador José Antonio Romero y dice: “Núm. 620.

El Congreso constitucional del Estado de Jalisco, ha tenido a bien decretar lo que sigue: 1º. Solo habrá ayuntamientos en las capitales de cantón y de departamento. 2º. Quedan por consiguiente suprimidos los ayuntamientos en los demás pueblos del Estado… dado en Guadalajara, á 30 de abril de 1835.”(30)

La decisión de suprimir los gobiernos de las comunidades indígenas de Jalisco acabaron de dañar la cohesión social que estos poblados habían logrado en la época colonial, y con las Leyes de Reforma acabaron con las cofradías lo que terminó por desfigurar por completo la cohesión social que habían tenido los indígenas en sus poblados que a esas alturas por la titulación de sus solares(31) desde 1823 habían sido invadidos por no pocas personas ajenas a su raza y costumbres.

La supresión de los cabildos indígenas generó mucha inconformidad de los poblados afectados como fue el caso de Teocaltitán de Santiago que con un escrito que en el siglo XIX se conocía como “representación” en 1847 en donde los teocaltitenses exigían al gobernador interino de Jalisco Joaquín Angulo, erigir su ayuntamiento.

Esto se expone en la circular del Congreso de Jalisco siguiente: “Los ciudadanos diputados secretarios del H. congreso del Estado con fecha 1º. Del corriente dijeron a este Supremo Gobierno, lo que copio: Exmo. Señor.- Dimos cuenta al Congreso del Estado con la comunicación de V. E. de 18 del próximo pasado en la que se sirve transcribir la del juez de paz de Teocaltitán relativa a manifestar la oposición de los indígenas de aquel pueblo para la elección de síndico, comisario y suplente de su comprensión, por considerarse con derecho a establecer su ayuntamiento, a causa de tener el número de habitantes que para este objeto exige el decreto de la materia; y en su vista ha acordado se consulte a V.E. como una medida general, que: “en las poblaciones que teniendo el censo de habitantes que señala el artículo 173 de la Constitución del Estado, [ut supra] se careciere de los individuos de que habla el artículo 176 de la misma, hará el gobierno entre tanto los síndicos y comisarios, observando al efecto la circular del Ejecutivo de 20 de octubre de 1826”… Dios, Libertad y Federación. Guadalajara, febrero 1º. De 1847.- Fortino España, secretario interino.”(32) HACIA UNA CONCLUSIÓN Hacia 1928 el antiguo pueblo de raíces indígenas de San José de Gracia en Aguascalientes con todo y su iglesia de estilo plateresco del siglo XVII quedó sepultado bajo lo que en su época fue la presa más grande de México, construida por el entonces presidente Elías Calles, con capacidad para 380 millones de metros cúbicos.

Hubo escenas terriblemente dramáticas y dolorosas para sus habitantes que vieron sepultar bajo las aguas de esta presa sus propias raíces familiares. Quedaron dolorosos corridos de esos amargos recuerdos para los habitantes de San José de Gracia y hoy Temacapulin y Acacico antiguas Repúblicas de Indios que guardan un patrimonio cultural tangible e intangible de extraordinaria riqueza parece que recorrerán ese camino de destrucción.

Hoy en los gobiernos de primer mundo están tomando medidas para proteger el medio ambiente y no alterar ecosistemas que fueron construidos a través de millones de años y por ese motivo están destruyendo muchas presas para intentar restaurar ecosistemas dañados.

 En un estudio encargado por la Organización de las Naciones Unidas, llamado Ecosistemas y Bienestar Humano, en el cual habla sobre las presas dice; “El impacto de las presas en los ecosistemas de agua dulce, se reconoce por ser más negativo que positivo, además los beneficios de su construcción rara vez han sido aprovechados de manera equitativa. Los pobres y los vulnerables y las generaciones futuras, no reciben los beneficios económicos y sociales de las presas” Consideramos que no es justo que pueblos con tanta riqueza cultural desaparezcan para dar vida a otros.

Con los avances tecnológicos de hoy Temaca y Acacico tienen que vivir por respeto a sus raíces culturales de más de un milenio para ofrecernos el rico legado cultural que hoy generosamente ofrecen al país. Ojala y no se cumpla la descripción que hace Agustín Yánez que pareciera hablar de un pueblo inerte que quedó tristemente asesinado bajo el agua.

NOTAS:

1.González Leal, Mariano; Retoños de España en la Nueva Galicia, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, 1982, p. 81

2. Santamaría, Francisco. Diccionario de Mejicanismos, Porrúa, 2000, p. 187

3. Ídem, p. 17

4. Archivo Histórico de Jalisco, Ramo Tierras y Aguas, Segunda Colección, expediente titulado “Autos, medias y diligencias pertenecientes a Miguel Álvarez de la Cruz y a Andrés Ortiz de Moya su cuñado y a sus herederos de un sitio de ganado mayor con seis caballerías de tierra a sus lindes. Año de 1695”. Localización y Paleografía de Mario Gómez Mata

5. En expediente del que tengo copia del Archivo General de la Nación, ramo Inquisición, el cofundador de Lagos y poeta enjuiciado por la Santa Inquisición, el plascenciano Pedro de Trejo aseguró en “altas voces en la plaza mayor de Lagos” que Hernando Gallegos era mestizo hijo del capitán sevillano Hernando Martel y una indígena.

6. Ídem, p. 304.

7. Ídem p. 167.

8. Gherard, Peter, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821; UNAM, México, 2000, p. 25

9. Gómez Mata, Mario; La pesquisa secreta de Juan Dávalos y Toledo en Nueva Galicia. 1616. Centro Universitario de los Lagos de la UdG, Guadalajara, Jal. 2004, pp. 84-85

10. Op. cit. p. 113

11. Gutiérrez Gutiérrez, José Antonio, Jalostotitlán a través de los siglos, Universidad Autónoma de Aguascalientes, 1985, pp. 43-54.

12. Ídem, p. 47.

13. Gutiérrez Gutiérrez. José Antonio; Jalostotitlán través de los siglos; Universidad Autónoma de Aguascalientes, Aguascalientes, 1985, p.110

14. En un manuscrito donde entregan tierras a Juan de Arrona y su hija María García de Arrona hacia 1575 se menciona en dos ocasiones como “San Juan Mazatitlan” es decir “lugar de venados” de mazatl, venado y tlan, lugar, y no como Mezquititlán “lugar de mezquites”. El manuscrito está en el expediente del Archivo Histórico de León, Gto,

15. Tello, fray Antonio; Crónica Miscelánea de Sancta Provincia de Jalisco, Libro I, Gobierno de Jalisco-Universidad de Guadalajara- Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, Guadalajara, Jal, 1984, p. 401.

16. González, Agustín R.; Historia de Aguascalientes; Tipografía de Francisco Antúnez, Aguascalientes, 2002, pp.24-20

17. M. Hutin, Las Imágenes de Nuestra Señora que salen en la Semana Santa de Sevilla en "Les Confréries de Semaine Sainte à Séville", 1909, op. cit. en: www.lagubiayeltas.net, consultada el 25 de octubre de 2006.

18. Gutiérrez Gutiérrez, José Antonio, Jalostotitlán, op. cit., p. 106.

19. Muñoz, fray Diego, Descripción de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán cuando formaba una con Jalisco, Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, Guadalajara, 1965 pp.43-44.

20. Gutiérrez Ramírez, Alfredo, Xalostotitlán en imágenes, Acento Editores, Amate-Editorial; Guadalajara, 2000, p.17.

21. Gutiérrez Gutiérrez, José Antonio; Jalostotitlán a través… op. cit., p. 124.

22. Archivo General de la Nación, Proceso contra Alonso López de Espinar, clérigo presbítero beneficiado de la villa de los Lagos en el obispado de Guadalajara, natural de la villa de Torrijos en España. 1592, ramo Inquisición, volumen 177. Paleografía de Mario Gómez Mata.

23. Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara, Libros de Visitas Pastorales, correspondiente a la visita de fray Felipe Galindo Chávez y Pineda, fs. 3f Paleografía de Mario Gómez Mata.

24. Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara, Libros de Visitas Pastorales, correspondiente a la visita de fray Felipe Galindo Chávez y Pineda, fs. 3f a 4 v. Paleografía de Mario Gómez Mata.

25. Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara, Libros de Visitas Pastorales No. 4, correspondiente a la visita de monseñor Diego Camacho y Ávila, fs. 44f . Paleografía de Mario Gómez Mata

26. Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara, Libros de Visitas Pastorales No. 6, correspondiente a la visita del obispo Fray Antonio Alcalde, fs. 36 f a 50f. Paleografía de Mario Gómez Mata

27. Gómez Mata, Mario; La Alcaldía Mayor de Lagos, conquista y colonización de Pechititán; Ayuntamiento de Lagos de Moreno, 1999, pp.132-138.

28. Congreso del Estado de Jalisco, Constitución Política de Jalisco de 1824.

29. Ídem.

30. Congreso del Estado XLIX Legislatura de Jalisco; Colección de los Decretos, Circulares y Órdenes de los Poderes legislativo y Ejecutivo del Estado de Jalisco, Tomo VII; Guadalajara, Jal., 1981, p. 122.

31. Un solar era una medida agraria equivalente a un cuadro de terreno de 50 varas por lado. La vara equivale a 0.84 centímetros por lo que el solar tenía 1,756 metros cuadrados. Una legua a 4,190 mts.

32. Ídem, pp. 78-79

En el tintero.....

 Por el Pbro. Alfredo R. Plascencia.


        EL CRISTO


Hay en la Peña de Temaca un Cristo.
Yo, que su rara perfección he visto,
jurar puedo
que lo pinto Dios mismo con su dedo.
En vano corre la impiedad maldita
y ante el portento la contienda entabla.
El Cristo aquel parece que medita
y parece que habla.
¡Oh…! ¡Que Cristo
este que amándome en la peña he visto…!
Cuando se ve, sin ser un visionario,
¿por que luego se piensa en el Calvario…?
Se le advierte la sangre que destila,
se le pueden contar todas las venas
y en la apagada luz de su pupila
se traduce lo enorme de sus penas.
En la espinada frente,
en el costado abierto
y en sus heridas todas, ¿quien no siente
que allí esta un Dios agonizante o muerto?
¡Oh, que Cristo, Dios santo! Sus pupilas
miran con tal piedad y de tal modo,
que las horas mas negras son tranquilas
y es mentira el dolor. Se puede todo.

II

Mira al norte la peña en que hemos visto
que la bendita imagen se destaca.
Si al norte de la peña esta Temaca,
¿que le mira a Temaca tanto el Cristo?
Sus ojos tienen la expresión sublime
de esa piedad tal dulce como inmensa
en que a los muertos bulle y los redime.
¿Que tendrá en esos ojos? ¿En que piensa?
Cuando el ultimo rayo del crepúsculo
la roca apenas acaricia y dora,
retuerce el Cristo músculo por músculo
y parece que llora.
Para que así se turbe o se conmueva,
¿vera, acaso, algún crimen no llorado
con que Temaca lleva
tibia la fe y el corazón cansado?
¿O será el poco pan de sus cabañas
o el llanto y el dolor con que lo moja
lo que así le conturba las entrañas
y le sacude el alma de congoja…?
Quien sabe, yo no se. Lo que si he visto,
y hasta jurarle con mi sangre puedo,
es que Dios mismo, con su propio dedo,
pinto su amor por dibujar su Cristo.

lll

¡Oh mi roca…!
la que me pone con la mente inquieta,
la que alumbro mis sueños de poeta,
la que, al tocar mi Cristo, el cielo toda!
Si tantas veces te cante de bruces,
premia mi fe de soñador, que has visto,
alumbrándome el alma con las luces
que salen de las llagas de tu Cristo.
Oh dulces ojos, ojos celestiales
que amor provocan y piedad respiran;
ojos que, muertos y sin luz, son tales
que hacen beber el cielo cuando miran.
Como desde la roca en que os he visto,
de esa suerte,
en la suprema angustia de la muerte
sobre el bardo alumbrad, Ojos de Cristo.


LA CUESTA DE TEMACA

Solo Dios sabe como voy subiendo esta cuesta
de temaca.
Decirlo no he saberlo yo.
Cargo sobre mis hombros el ardor el ardor de la siesta
y en el alma lo acre y agudo del DOLOR.
Suponiendo que logre poner termino a esta
pedregosa ascensión,
¿que aventajo?
Mi madre se que ya ni contesta,
ni se mueve a los ruegos, ni ha de sentir mi voz.
Sabe Dios cuando acabe de subir esta cuesta
pedregosa y difícil, cargando, como voy,
sobre mis hombros todo el ardor de la siesta
y en mi alma el DOLOR.




ADIOS TEMACA.


Voy a dejar tu pena que tanto adoro,
tu pena que se viste de luces blancas,
que alumbraron la noche de mis recuerdos
y de mis ansias…
Voy a dejar tu pena,
voy a dejar el alma…
El alma que sonó tantas estrofas
y que tu pena canta.
¿Quien cuidara tu Cristo…?
¿Quien prendera tu lámpara…?
Tu lámpara y tu Cristo que alumbraron
sobre la noche inmensa de mi alma…
Voy a dejar tu pena… tu pena amiga
de las nubes que pasan…
que tiene tantas frondas como sus anos,
que tiene tantos nidos como sus obras.
Ha terminado el sueno
de mi noche de ayer, única blanca…
y hay que decirte “ADIOS” desde la cumbre
de mi inmenso dolor. ¡Adiós, Temaca!
¡Hijo de la vejez de mis martirios…!
¡Hijo de mis entrañas…!
Voy a perder de vista tu Camposanto
de viejas tapias
que enarbola sus cruces sobre lo excelso
de tu montaña. Voy a dejar tus cumbres,
voy a dejar el alma…
el alma que sonó tantas estrofas,
y tus tumbas que hablan…
¿Para que soné tanto? La tumba aquella
que paso por mis ojos iluminada;
la cruz de piedra que forjo la mente;
la envejecida lapida;
Mi corona de muertos y siempre viva,
mi hiedra azul, mi triste pasionaria,
la claridad de mis estrellas propias
y el dolor de los pobres que no aman…
Es decir, que todo es
Mas no lo quiso Dios. Mi tumba es otra
y otra será la rama
donde suspensa quedara mi lira
que ha temblado de dolor¡ Adiós, Temaca!
¡Hijo de la vejez de mis martirios…!
¡Hijo de mis entrañas…!
Voy a dejar llorando tu Cementerio
de viejas tapias…
Voy a dejar tus tumbas,
voy a dejar el alma…
el alma que sonó tantas estrofas
y tus tumbas que hablan.
Cuando lento y callado se alce el lucero
de la pálida niebla de tus montanas…
cuando en haz de renuevos y de armonías,
desataron tus frondas la Serenata
de los vientos sonoros que allí dejaron
suspendidas las arpas;
cuando tenga el sabido retoños nuevos
que humedezcan tus aguas,
o vayan de tus frondas a columpiarse
los rayos de la luz y las calandrias;
entonces, por piedad, cuando eso sea,
piensa en el sonador, que en hora aciaga
ha dejado tu Cristo
y ha dejado tu lámpara…
tu lámpara y tu Cristo que alumbraron
sobre la noche inmensa de mi alma.
Si llegase a pasar alguna estrella
por tu cielo sin luz, en su mirada,
que acaso venga a iluminar tu Cristo,
te enviare el corazón: ¡Adiós Temaca…!
Adiós, ultimo sueño
de mi noche de ayer, única blanca.

 
EDITORIAL